Eres el viento que me abraza, cuando me siento solo
Eres el canto de las aves que me acompaña durante las madrugadas y el café que me reconforta
en los días agotadores,
Eres la esperanza de mi lucha,
Eres la ventana que se cierra en noches tormentosas, y la puerta que se abre cuando el mundo es
un infierno.
Eres la cerveza que bebo, la música que escucho y el cigarrillo que no levanto de la cajetilla
Eres mis ganas de vivir, mi imaginación,
Eres la pasión que mueve mis sueños y mi razón de existir, mis ganas de estar en pie y seguir
peleando,
Eres lo que me mantiene fuerte y débil en todo momento, eres mi sonrisa, y la causa de mi llanto.
Eres mis sentimientos y mi humildad,
Eres el aire que llena sus pulmones de vida, y el agua que los ahoga,
Eres el viejo Rasputin, acompañándome a la esquina de la calle a coger el bus para ir a Cartagena,
Eres la luz que ilumina mis ojos sollozos, al escribir este poema.
Eres Beethoven, saltando y corriendo por todos lados,
Eres el sol que se oculta y la luna que se levanta en una noche incomprensible,
Eres la alarma, que me despierta todos los días a las seis de la mañana para ir a estudiar,
Eres la columna que me sostiene, cuando no puedo más.
Eres la música ranchera que ponen en el bar de abajo y las botellas de whisky en cada mesa,
Eres los días de paz, eres mis gritos y mi calma,
Eres la vida, que dura poco,
Eres la eternidad, que vivirá por siempre.
Eres su más grande amigo y su peor alcahueta.
Eres su todo, siempre serás su todo,
Eres su corazón, sus oraciones y sus suplicas,
Eres el amor más grande de su vida, y su más íntimo confidente,
Eres el vacío, que ha quedado en su interior.
Eres la lágrima que rodea nuestro rostro, al mirar el celular y saber que no llamaras más.
Eres todo aquello que extrañamos, cada día de nuestra vida.
-Tu Hijo, Marcos Gómez S.