sábado, 22 de junio de 2019

TIEMPO

Por:Hernan Mauricio
Temática libre


Demetrio había cumplido veinte años esa mañana, se levantó con unas ganas
impetuosas de conocer el mundo, conquistar a la mujer que amaba y estudiar en
la universidad. Busco su traje más cómodo, organizó su cabello y corrió a la puerta
impulsado por el viento. De pronto varias preguntas asaltaron su cabeza. ¿Cómo
voy a conseguir dinero para recorrer el mundo? ¿Cómo voy a conquistar a mi gran
amor? ¿Cómo me voy a sostener en la universidad? Mientras meditaba el viento
se alejó de su espalda, meditó una y otra vez hasta que encontró la respuesta a
sus preguntas, al intentar abrir la puerta sintió que ya no tenía fuerzas. Había
cumplido ochenta años.

MEMORIAS DE UN ADIOS CONTRITO

Por: Maria Fernanda Cardona Pinchao
Tematica libre

- Vamos. Te lo suplico, ya es suficiente. – Dijo tímidamente, se notaba el miedo en su voz. - No creas
que porque he bebido no estoy consciente de lo que pasa, todo está bien. – respondí.
- Yo no te veo bien, estás hecho un desastre, y me asusta que te pase algo, que nos pase algo,
vamos a casa… Por favor – dijo entre lágrimas que ahogaban su voz. - ¡No! - Grité con rabia. Me
desesperaba, cada segundo que pasaba y me decía que ya era suficiente, exasperaba mi ser, quería
que se callara. Caminé hacia la avenida, y crucé sin mirar… Solo escuché sus gritos envueltos en
llanto, y el ruido de la sangre al rodar por el asfalto. El aire se fue agotando, mi piel se volvió más
árida que la tierra que nos rodeaba, mi temperatura disminuyó al punto de congelar mi cabello, y mi
ropa. Estaba exánime, las voces de la noche no callaban, pero pude distinguir su sonora voz, no
podría confundirla. Tomó mi mano, y cómo confundirla, podría estar ciego y no perdería de vista la
textura de su mano, a tientas me dirigía hacia un lugar que a mis sentidos era extraño, busqué abrir
mis ojos, pero sólo veía ese cielo en el que tantas veces revelamos promesas e historias, solo podía
ver con los ojos de la memoria, con los recuerdos tan vívidos con si apenas pasaran. Me hacían
estremecer. Un frío perturbó la felicidad que me producía ésta sublevación de la realidad. Fue tan
fuerte que desunió mi corazón de cada fibra que lo sostenía.
Hablábamos de las despedidas, de lo difíciles que resultan, lo tedioso que es recoger cada recuerdo,
y cuidar cada palabra para que la última imagen no se desperdicie con basura y petulantes palabras
de cariño podrido, para que nadie muera en el adiós. Y a pesar de todo ese desprecio por las
despedidas, tuvimos que hacerlo, fue el día en que el sol lloró con todas sus calóricas fuerzas, el
viento gritó tan fuerte que quebró la luna, y con ella mi fuerza. Mis pupilas, se abrieron como
agujeros negros a punto de tragar una constelación, lágrimas azules brotaron de sus cristalinos ojos
color sol. El dolor, bastante letífero, para ser exactos desunió mi alma de mi cuerpo, mi mente de mi
ser, y mi corazón de la razón. Apreté su mano, y entendió que no podíamos continuar el viaje juntos.
Describiría el olor de su piel, pero no lo recuerdo; así pasaron unos segundos, que parecieron siglos.
Poco a poco mi mente empezó a despejarse, los recuerdos se fueron borrando de mi memoria, como
cenizas, que se fueron desliendo, y mis lágrimas se hicieron caudalosas, y eran de sabor a una
excentricidad amarga, tristeza y miedo. El aire se acabó, y aunque mis pulmones alentados por mi
mente, hacían un esfuerzo sobrenatural para mantenerse en línea con la realidad, fue imposible
contenerme más tiempo. El final había llegado, me besó la frente, y luego los labios, sí, sus besos
fríos y mojados. Me dijo -quédate- musité un "Te Amo". Allí quedé inmóvil. Mis ojos se cerraron, mi
cuerpo se volvió polvo, que el viento esparció por el cielo.

Tal vez algún día se entere que no me he ido, que en otro infinito estoy, que no está muy lejos del
suyo, que le extraño también, que le espero ansiosamente, pero que no se apresure, que aproveche
el sucio aire mundano, mientras llega aquí, eso sí que se lave bien la boca, para que limpie los
residuos de palabras rotas, y frases sin terminar, que unas nuevas se construirán… Y que aun siento
culpa por irme tan pronto.

Reencarnación

Por:Santiago Ruiz
Temática libre

Habiendo el guardia apretado la palanca de la corriente de la silla eléctrica, se dejó morir, encadenado, sentado, tembloroso, estrujado por las enfurecidas cosquillas con las que la electricidad le mordía el cuerpo. Por un efímero instante, saboreó la serenidad absoluta de la muerte, el silencio y la obscuridad total. Olvidó que había sido hombre. Olvidó su anterior vida, sus padres, el crimen, la cárcel, la silla. Pero el placer de la nada se esfumó como un sueño, como una nube, cuándo sus ojos recibieron el ataque de un haz de luz intenso, progresivo, como si fuese arrastrado  involuntariamente a través de un túnel oscuro. Había vuelto a nacer. Ahora era un siervo recién nacido. Volvió a sentir el vertiginoso y apremiante llamado del hambre y la sed. Pastaba junto a su madre y sus hermanos, tranquilamente. Supo lo que era la paz del silencio animal. La paz de un samadhi perpetuo, inconsciente, solo perturbado por las honestas e inocentes necesidades del cuerpo. Pero sintió un temblor y una ráfaga sombría, un olor a mandíbulas de aliento espeso, de hálito rojo, mientras unos colmillos se le clavaban en el vientre y su familia corría despavorida. La vida lo abandonó en un aliento tembloroso y saboreó de nuevo la perpetuidad serena de la nada. Silencio y obscuridad totales. De nuevo, interrupción de la luz violenta. Volvió a nacer como un cometa, surcando galaxias a velocidades incalculables, extinguiéndose lentamente en el fuego, la luz y el olvido de sus vidas pasadas. Anhelando el momento feliz e impredecible de la extinción total.

MAYBE IT WAS CHARM.

By:Sara Manuela Nieto Lopera
Short story in another lenguage



I couldn't understand why would someone design such a famous park with old tiles
that don't even match color. Were they trying to make it look old fashioned? It didn't
even had a patron. Wasn't anyone bothered about it?
I got up from the ground, shaking off the dust caught on my knees, and I started
looking around, trying to identify in which direction were more weird tiles together.
That's when I noticed the white flash of some teeth, and immediately after, heard the
charming laugh. In front on me was a young lady, sitting on a bank right under a
yellow apricot tree; the charming laugh was hers.
I starred, astonished, was she laughing at me? This old man?
Her eyes met my gaze for the shortest second, and then flew away distracted by a
yellow apricot flower falling down. She reached out, her hand opened in the exact
spot, she caught the little flower, and then let it go. I, just like her, followed the little
thing until it found the ground, just over a yellow tile. Over a yellow apricot blossom
tile.
I looked around, and of course! There they were! pink Magnolias and white
Camellias, all over the park, tiles and tiles were hanging around my head.

Serendipia

Por: Felipe Miranda
Temática libre

Miras a través de la ventana y ves a un hombre. Con brillo en sus ojos, sale en
la mañana un día como cualquier otro. Ríes de su inocencia, que destapa la
juventud, el desconocer de la vida. No es como tú, que, con ojos opacos, una
barba mal afeitada, pelo desorganizado y bermudas viejas, te quedas ante un
televisor, donde las noticias te presentan lo único novedoso en tu vida. “Hombre
americano asesina a cuatro personas, incluyéndose, con un revolver Ruger tras
haber perdido inesperadamente a su familia.” Actos como este son lo único de
lo que ha carecido tu vida. Pero eres un hombre recto, al que ninguna vicisitud
podría ponerlo de rodillas. Te sientes cansado, decides irte a acostar. Sueñas
con el sol de medio día, candente; un camino vacío, arenoso; una tienda de
armas; con tu camino de vuelta a casa, no con las manos vacías. Despiertas algo
abrumado. Por lo general sólo sueñas con el pasado. Inexplicablemente, sientes
una oscura y sombría mano que te vuelve a atrapar en el manto del sueño. Estás
en tu habitación, miras por la ventana, haces que los rayos de luz reboten sobre
tu nueva arma. Miras tu munición, seis balas, todas a tu disposición. Vuelves a
despertar. Hace calor. Escuchas la televisión que dejaste prendida en la sala,
nada interesante. El desconocimiento te llama, te vuelves a dormir. Te desplazas
rápidamente, saliendo de tu hogar tan a prisa, que olvidas cerrar las ventanas,
dejarle comida al perro y ponerle doble llave a la puerta. Bajas la cabeza, sientes
como si cada persona que pasa a tu lado te mirara. Pero te mueves rápido, no
titubeas. Abres tus ojos. Te sientes abrumado, sudoroso, espantado. Intentas
huir de tu cama. Pero esta te persigue. Te topas con una pared. No tienes dónde
huir. Las sábanas, colchas y sobrecamas se enrollan sobre ti como anaconda,
llevándote de nuevo a ese onírico lugar. Te paras frente a un gran edificio, lleno
de ventanas y balcones. Subes las escaleras. Cada vez que te topas con alguien,
empuñas tu revolver, cierras los ojos, y cuentas: “uno”, “dos”, “tres”. Abres una
puerta. Lo que ves te estremece tanto que de tu arma resuena un cuarto
estruendo. Te acercas rápidamente. Ves dos personas sobre un sofá, con un
televisor prendido y febril confusión. Tu ira hace que apuntes hacia adelante y tu
cuenta suba a cinco. Te quedas mirando, inmóvil, con ojos diáfanos. El otro grita
y suplica. De repente, sientes metal caliente en tu sien. Es tu arma. Miras el
recién impactado cuerpo, miras el televisor y cuentas: “seis”.

El baile del reino

Por:José Pablo Montoya
Temática libre

Flotando en el vacío, érase un reino mágico de hadas con una jerarquía muy especial e interesante: no cualquier hadillo sin mérito podía hacer lo que quisiera, pues esto llevaría al caos y llenaba de terror a los sabios corazones de las hadas antiguas. Para repartir la magia, tenían las hadillas un peculiar sistema que se conocía como el baile del reino. Aprendiendo de memoria los elegantes pasos del baile, las hadas podían demostrar su habilidad y por lo tanto lo mucho o poco que alguna merecía una porción de magia pura. ¡Era todo un espectáculo verlas revolotear con sus espléndidas alas! Volaban a todos lados demostrando su brillo y aquellos armoniosos movimientos aseguraban además que no cualquier ala manca tuviera magia para usar. Pero se avecinaba el día en que una estrella cercana entraría en Nova, decían las hadas observadoras. Y el mayor de todos los bailes se efectuó para decidir la trayectoria del reino. Y así, bailando, se las tragó la estrella y al explotar repartió su magia por todo el universo.

Alba Nívea

Por:Juan José Cárdenas Tamayo
Temática libre

Es de madrugada, y mientras otros piden cinco minutos más, Heraclio ya está despierto. Ha salido de su casa tras asegurarse que todo estuviese apagado, pues fuego es lo último que le falta en su frío terruño. Cerró la puerta, pero aún sigue en el pórtico, pasmado. Frente a él hay un pequeño gato blanco. Nada hay de especial en aquel gato, pero ¿qué es aquello que lo detiene, amarra sus piernas entre sí y no lo deja avanzar? De sus fuertes manos caen las llaves y su tintineo en el piso de cemento le despierta. Cierra sus ojos con la misma fuerza con que ha de horadar la tierra para ganarse el pan, como queriendo por aquel acercamiento forzoso de sus párpados eliminar al gato que está frente a él. Tras un largo parpadeo lo comprende. Se da cuenta que este frente a la belleza.
     Heraclio podría escribir páginas y páginas sobre aquel gato blanco, que sentado entre la maleza resalta sobre la noche aún salvaje que trata de imbuir aquel rincón del valle. Podría escribir sobre que él mismo es ese gato, sentado en la naturaleza, impávido frente al mundo que pasa rápidamente. Podría escribir sobre esa naturaleza que es invadida por el concreto. Podría escribir sobre la victoria del concreto, de cómo los arrabales de la ciudad están cada vez más cerca de las pequeñas fincas y  de cómo ese avance mortífero le ahoga. Podría escribir de ese ahogo, que como el más pesado de los yugos debe cargar y aguantar en silencio. Podría escribir sobre el hogar que él mismo construyó con sus vigorosas manos, ya tocadas por las arrugas. Podría escribir de las arrugas de su madre, que nunca pidió cinco minutos más, ni siquiera a la hora de morir. Podría escribir sobre la muerte, sobre ese umbral sombrío que se cierne sobre los hombres, pero que antes de asirlos y cantar victoria, los seduce brevemente con susurros al oído, les dice que son bellos como aquel gato bajo la luz de una farola. Podría escribir sobre la farola, única guía en esa oscuridad. Podría escribir sobre la oscuridad que ha estado al lado de los hombres desde que abrieron sus ojos. Podría escribir de los hombres, de su historia, de los héroes y  líderes que han dado su vida en pos del progreso. Podría escribir del progreso y pensar que en esa idea también hay un sitio para él. Podría escribir sobre todo, y aun así sabe que no podrá escribir nada, que solo existe en la voz de alguien más, que pasará frente al gato y lo olvidara todo, que la belleza está reservada para los poetas. Suspira ligeramente mientras esboza una mueca a modo de sonrisa, escupe en el suelo para disimular su congoja. Está abatido y recién comienza un día más.

GANADORES

VII Concurso de Cuento Corto U.N. en la Web Puesto y categoría Cuento Autor Primer puesto: temática libre Reencarnación...